Cada año, la variable del tiempo nos varía en edad, altura, peso, arrugas, vivencias, kilos… Cada año cambiamos. Cada año, unos mueren y otros nacen. Pero este año 2016, un año múltiplo de 4, y, por tanto, bisiesto, podemos decir que hemos perdido más que ganado. De forma objetiva, 2016 ha sido un año de grandes derrotas, un año de pérdidas. A todos los niveles.

Como humanos, hemos perdido un año más la oportunidad de enfrentarnos al Principal problema en la Tierra, y del que somos responsables, y es el Cambio Climático. Tras la Cumbre del Cambio Climático de París, la elección de Donald Trump como Presidente de EEUU y su absurdo “escepticismo” hacia un hecho científico no dan lugar a mucha esperanza. Además, cada año más especies están en peligro de extinción, y cada año son menos “exóticas”. Este año, la jirafa y el gorila de montaña se han declarado en peligro de sobrevivir. Y somos también responsables, como podéis imaginar…

Protoon, por Dani Gove y Santi García Cremades.

Además, nos han dejado grandes artistas, científicos, y personalidades de la Historia:

  • David Bowie (10 de enero), fue el primero, para empezar bien…
  • Umberto Eco (19 de febrero), escritor y filósofo que se nos repetirá.
  • Johan Cruyff (24 de marzo), al que quiero destacar esta entrada, después lo explicaré.
  • Prince (21 de abril), el mejor homenaje es él mismo:
  • Miguel de la Quadra-Salcedo (20 de mayo), reportero, explorador, deportista y un gran divulgador.
  • Muhammad Ali (3 de junio).
  • Gene Wilder (29 de agosto), destacamos este “peaso” de vídeo
  • Leonard Cohen (7 de noviembre), poeta, novelista y cantautor.
  • Fidel Castro (25 de noviembre), contradiciendo la hipótesis de la vida eterna.
  • John Glenn (8 de diciembre), el tercer astronauta estadounidense en volar al espacio.
  • George Michael (25 de diciembre), la mejor barba y voz de la música pop británica.
  • Vera Rubin (25 de diciembre), de las que más rigurosamente trató el tema de la materia oscura y la eterna aspirante al Nobel de Física. Recomendamos este post de Hipertextual.
  • Carrie Fisher (27 de diciembre), nuestra Leia.

Como europeos, seguimos en una Unión Europea cada vez más rota y dominada por un despotismo capitalista, llegado desde Alemania. Los refugiados de Siria, la pobreza en países mediterráneos y la creciente extrema derecha son problemas que poco parecen preocupar en Bruselas. El Brexit por supuesto no ayuda a sentir que vamos “todos a una”…

Como españoles, hemos pasado un año políticamente vergonzoso. La capacidad de nuestros representantes en representarnos ha quedado mermada. La capacidad de ejecutar ha quedado diluida hasta niveles homeopáticos. Si a esto sumamos la falta de empleabilidad de mínima calidad en España y los siempre emergentes “Centros de Vicio”, parece que en España la tecnificación y el desarrollo es para futuros no tangibles. Todo lo empezado por “INVES-” parece que es altamente complicado en este maravilloso país. Investigación, Investiduras, Inveshonradez…

Como individuo, este año ha sido un año muy duro. A nivel profesional, como cada año y como buen autónomo, han nacido y muerto muchos proyectos. Uno muy especial que nació y creció es el Telecienciario, donde con Javier Santaolalla informamos, entretenemos y gozamos de la ciencia. Os dejo este ‘peaso’ de vídeo que ha hecho de Fin de Año, donde se ve el Making Off del Telecienciario.

Hay un proyecto en particular que dice adiós y me da gran pena. Es el de Kítaro: La Vida es Ciencia, con mi sección semanal de “Llámalo X“, con 94 programas emitidos en total. Por motivos entre personales y de gestión, este programa toca tu fin y a mí me gustaría dejaros con lo que ha sido lo mejor de estos dos años: vosotros.


Y no quería despedirme de este 2016 sin acordarme de la pérdida más grande, la más grande de mi vida. El 28 de junio me dejó mi padre. José García Martínez, el nombre más común del mundo y la persona más especial del Universo. Mi padre ha sido mi guía, mi compañero, mi todo, la persona que más he admirado siempre y de la que más he aprendido. Se fue sin molestar a nadie, de repente. Y quisiera terminar este 2016 teniendo un momento personal con él. No pude tener una despedida. Así que me la inventé. Espero que me consistáis este momento. Él tenía pasión por Johan Cruyff y por Di Stéfano. Johan Cruyff en concreto, era de su generación. Johan Cruyff tenía miedo de su corazón, como mi padre. Johan Cruyff fue operado de corazón, como mi padre. Johan Cruyff dejó de fumar, como mi padre. Y como a mi padre, le faltó la prórroga… Se han ido este año, 2016, mi año de pérdidas. Mi padre le ganaba por goleada a Johan, y espero que yo también a su hijo. Pero Papá, todo esto es para decirte que “Nos faltó la prórroga”. Perdonadme la tristeza, este año cambiará la suerte.

Molina de Segura, 30 de junio de 2016.

Me váis a perdonar, pero no me voy a dirigir a vosotros, que os tengo ya muy vistos, me voy a dirigir a mi padre.
Nos faltaba la prórroga…
Papá, nunca te gustó ser el protagonista, pero hoy lo eres. Para mí siempre lo has sido. Y he pensado en qué decirte y cómo decírtelo, y contar a estas personas el pedazo de padre, de marido, de paseador de perros, de hermano, de hijo, de amigo, y de todas las facultades que puede tener un ser humano que has sido… Además, creo que aunque sea de ciencias puedo decir que no hay palabras para explicar lo que nos perdemos los vivos. Y no me voy a poner a cantar aquí, porque Papá, entre nosotros… ya sabes que no canto muy bien. Pero creo que estas personas ya saben todo esto. Contarlo sería redundante, homeopatía…
Así que te escribo una carta para que te presentes allá donde estés, ya que no te ha gustado hablar mucho de ti, para que te conozcan.
Soy José García Martínez, me llaman Pepe, o Pepito, me conocen en Lorquí como el hijo de Pepe Teodoro, y de Lola la de la Posá… aunque últimamente me conocen como el hermano de la Lolita, que es la jefa del pueblo prácticamente… En Molina, me dicen Martínez de Cajamurcia, donde me entregué como nadie y puse el alma en un lugar tan difícil de poner el alma como es un banco. Mi mujer me llama marido, mi hijo me llama Papá, mi perro me llama Guau, y por lo que me dicen me quieren con locura y siempre están muy orgullosos de mí. Algo habré hecho bien. He tenido una vida de alegría, de amor, de trabajo también, pero eso siempre me gustó.
De pequeño fui un niño, evidentemente, feliz de Lorquí. Me gustaba jugar a la peonza y a los aviones de papel (con el Flecha) en la Plaza, adoraba ir al Cine de Arturo, aunque mis padres no tenían un perro-gordo y me tenía que colar y quitarle la gaseosa al Pedrín… Siempre me acordaré de La Diligencia de John Ford, ya no hacen películas como esas (palabra de mi padre, eh). Siempre fui bueno, fiel y obediente, y si alguien me hacía algo ya estaba mi hermana para darle unas guantás… tuve un gran amigo con el que podía montar en bicicleta, Francisco Javier, que nos dejó muy pronto. Trabajé de muy niño, en el campo, trayendo leche de la cabra Pintada… Hice todo lo que un buen hijo, un buen hermano o un buen amigo le tocaba hacer, me fui a Alemania a trabajar, hice la mili en Valencia… pero no quiero contar nada de eso, que nunca se me ha dado bien quejarme. Eso lo aprendí de mis padres, que más buenos y sacrificados que ellos no hay.
De mayor me enamoré de una moza de Lorquí, de la Angelita, hija de Santiago de la Tienda y la Magdalena, más dura que John Wayne, conseguí que se casase conmigo, la más guapa de todo el pueblo, y por las veces que he ido a Murcia, creo que también es la más guapa de allí. Desde hace medio siglo me doy a ella, y me ha gustado tenerla siempre al lado, siempre orgulloso de ella, siempre fiel y con amor, y hemos viajado más de lo que ella se acuerda, pero a mí no se me olvida. He trabajado donde hiciese falta para formar una familia. En Gallina Blanca conocí a una gran amiga, Maruja, a su marido Esteban y a una panda de amigos inseparables (y algo viciosos) que han ido creciendo entorno a ellos. Estaba dispuesto a trabajar de lo que fuera, de vendedor o policía, pero los que me conocen saben eso no era para mí, demasiada empatía o yo qué sé… Finalmente en Cajamurcia encontré mi lugar, donde alegrar los días con mis bromas, mi pasión, mis ganas de agradar. He sido siempre muy feliz. Desde Ceutí, en Pío XII o hasta en la Oficina de Empresas de Molina. Fui un director y un trabajador estupendo, y no es por falta de humildad, es que lo está escribiendo mi hijo que ha hecho un estudio… Ah sí, tenemos un hijo. Uno solo. Ya nos costó que viniera, así que se quedó él sólo y con lo cabezón e inquieto que es, como para tener otro… Fue un regalo para mi mujer y para mí, y siempre nos ha hecho la mar y la montaña de felices.
Soy una persona sencilla, entregada a los demás, me gusta leer La Verdad por las mañanas, andar, el fútbol (mi Real Murcia, que lo hemos visto mi mujer y yo hasta en Tercera, y el Lorquí Juvenil, que es de primera división), me gusta pasar tiempo con mi familia, todo detalles pequeños. Me gusta la gente, me gusta darle follón a mi vecino Matías, que nos va a enterrar a todos, a mis compañeros del Paraje, a los amigos que guardo de la caja. Siempre me cuentan sus problemas, y los entiendo, estamos en un momento malo, aunque como digo “para que algo se arregle, tiene que estar mal”. Me gusta ver la parte positiva, yo no me quejo y me dicen que soy muy callado. Nunca me gustó molestar, y disfruto de los demás. Dice mi hermano Joaquín Miguel que soy un bendito y mi hermano Jesús le dice que es muy bajito, pero claro, para él es fácil que llegó el último y en momentos de menos escasez…
Me han dado todo el cariño y el amor que quería, aunque tengo que decir que no me voy contento del todo. Me voy con muchas cosas pendientes. Y no me gusta dejar nada pendiente. Tenía esperanza, que es lo último que se pierde, pero parecía que quedaba tan poco para salir de este bache. Porque estaba en un bache, no tenía la ilusión por las cosas de antes, ni por el fútbol, ni por el arroz y conejo que hacía primero mi madre, después mi suegra y mi mujer finalmente, que es la más guapa del mundo, por si no lo he dicho. Había perdido la ilusión últimamente por todo, menos por mi familia, por mi hijo y mi mujer, que son mi mayor fuerza. Y ahora que estoy aquí, no sé dónde, más aún. Pero me he ido a mi manera. No me voy a quejar a la Seguridad Social, ni me meteré en política, no es mi estilo, para eso ya está mi hijo… Que vale para todo.
Sé que me vais a echar de menos, aunque no lo digáis, tampoco quiero que me seais paliceros. Que las cosas importantes se saben sin decirlas. Yo también os voy a echar de menos a vosotros. A mis amigos que dejo aún jóvenes y fuertes. A mis hermanos que dejo a todos unidos, como siempre hemos estado, y a mi hermana casada, que era ya impensable para mí. A mi mujer que tanto quiero y que siempre ha estado conmigo, que la dejo triste pero sé que es fuerte y que se apoyará en su hijo. A mi perro Ruper, el que más pasea del mundo, que con lo poco que me gustaban los perros a mí y con lo diablo que es, lo quiero mucho. Y a mi hijo, que lo dejo feliz, y enamorado, y la vida ya sé que se la busca él solito. Me voy tranquilo, como yo soy. Sin molestar. Sin que cuiden de mí, y sin ninguna enfermedad de esas feas… Desde aquí estaré gozando de vosotros, pero el partido de mi vida ha dado los tres pitos finales. Pero para mí faltaba la prórroga…
Un saludo cordial (que es el dulce que más me gusta de Navidad) y os querré siempre.

 

Ponlo en el LinkedIn del cielo, bueno, aunque en el cielo no hay muros… Pero seguro que te los ganas de persona a persona.
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